Levanta tu cara al cielo y regálale una sonrisa a Dios y a tus familiares desaparecidos. Mira hacia el frente y sonríe a tu madre, a tus hermanos, a tus primos y a tus amigos. Mira atrás y sonríe a tu pasado, pero por sobretodos las cosas sonríe a la vida, porque es una sola y no hay más.